Cólico del lactante ¿Existe algún remedio para calmar al bebé cuado llora desconsoladamente?
Escrito por bolinbolon en La salud de tu bebéSIN CONSUELO.
Cómo actuar cuando tiene cólicos.
El llanto de un niño es siempre motivo de alerta inmediata. Incluso al padre más experimentado se le ponen los pelos de punta cada vez que a su recién nacido le da por llorar de repente.
Pero el llanto de un niño que está padeciendo un cólico es lago más que un sobresalto inquietante. Se trata de una de las vivencias más agotadoras que experimentan los padres y puede llegar a convertirse en la peor de las torturas.
El cuadro típico
El bebé no para de llorar.
Los padres están desesperados. Lo han intentado todo: pasearle por la casa, darle el chupete, cantarle nanas, acostarle en su cuna, cogerle en brazos otra vez…
Sufren tal estado de nervios que ya no saben si seguir compadeciéndose del pobrecito niño que llora sin descanso o, en el colmo de la extenuación, empezar a compadecerse de ellos mismos, los pobrecitos padres, que tampoco tienen descanso, ni de noche ni de día.
Y no es para menos. Es uno de los llantos más irritantes que manifiestan los bebés. Junto al de la otitis, es de los que más desesperan a los padres.
El bebé llora inconsolablemente y los pobres papás se sienten impotentes porque no saben qué hacer para calmarlo.
Los síntomas se identifican fácilmente
El llanto de los cólicos no es continuo. Muchas veces se manifiesta cuando el niño siente un movimiento intestinal, lo que llamamos un retortijón. Por eso no es un llanto constante, sino que de pronto, se le pasa un poco el dolor y se queda callado.
Después siente otro retortijón y llora de nuevo.
Otra característica importante es que, mientras el bebé está llorando, flexiona sus piernecitas, como para combatir el dolor que le afecta. Son movimientos bruscos que demuestran que el niño sufre una gran incomodidad por la presencia de gases en el intestino, por una acumulación de estímulos durante toda la jornada, porque simplemente está irritado….Se suele dar, sobre todo, a última hora de la tarde.
El lactante que sufre cólicos no pierde el apetito ni tiene fiebre. Está completamente sano y no manifiesta ninguna alteración física.
Es importante mantener la calma.
Los cólicos son uno de los motivos más frecuentes de consulta en los servicios de urgencia de los hospitales.
Cuando los padres se ponen nerviosos porque no consiguen tranquilizar a su bebé, estos nervios se le puede contagiar al niño, y la situación empeora.
Para evitarlo, debemos conservar la calma y poner en práctica algunos trucos. Una buena medida es sacarle de paseo a la calle o realizar algún movimiento que requiera vaivén, como mecerle en brazos. Montarle en el coche también da muy buenos resultados, sobre todo si ya se han probado otras cosas y no se ha conseguido nada.
Ya lo hemos dicho, un cólico se puede deber a un cúmulo de gases en el intestino o a la inmadurez del aparato digestivo. Si el niño toma pecho, hay que tener en cuenta que la leche materna no tiene una densidad uniforme a lo largo de la tetada. En las primeras succiones al bebé le llega la parte de la leche que tiene un mayor contenido en agua. En cambio, la que recibe al final de la toma es más concentrada en grasas. Por ello y para reducir las posibilidades de cólico, es recomendable que, en vez de tomar solo diez minutos de cada pecho, siga hasta agotarlos. Si le retiramos el pecho antes, se pierde los nutrientes que contiene la leche del final. Cuando toma por completo la leche de uno de los pechos, podemos estar seguros de que ha ingerido el porcentaje de agua y de grasa idóneos para que haga bien la digestión.
Cuando suelta el primer pecho, se le puede ofrecer el otro. Si no lo quiere, no pasa nada, pues a veces quiere los dos y otras queda saciado con uno. Hay que confiar en el propio sistema de autorregulación del bebé.
Los cólicos también pueden deberse a alergias que padece el niño cuando la madre toma leche de vaca o derivados. En estos casos no se debe suprimir la lactancia materna, porque el cambio a la leche de fórmula incluso podría acentuar la alergia.
La solución es que la madre deje la leche de vaca. El niño mejorará enseguida.
Consejos para los que toman el biberón.
Lo primero es asegurarse de que, durante la toma, el biberón tiene la inclinación adecuada. Si la tetina se llena de aire mientras el niño está succionando, se lo tragará a la vez que la leche. Para que no entre aire, hemos de evitar sujetar el biberón demasiado tumbado. Lo ideal es mantenerlo un poco vertical y comprobar en todo momento que la tetina está llena de leche.
También suele dar resultado hacer un alto a mitad de la toma e incorporar al bebé para favorecer la expulsión de los gases. Así no se acumula el aire en exceso y en el pequeño estómago del niño se aligera la digestión.
Tampoco es bueno empeñarse en que los bebés se tomen los biberones enteros si no tienen apetito. A veces los padres insisten para que los pequeños terminen todo lo que les han preparado y pasa tanto tiempo que se les junta una toma con otra. Eso es perjudicial porque, además de estar sobrealimentado al niño, se le obliga a ingerir una cantidad extra de aire que viene a complicar el proceso digestivo.
Fuente: El bebé de ser padres – Nº119


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