A los bebés les gusta succionar, porque les relaja, les calma y les consuela. Y no hay razón para no permitir que elijan el objeto que más les satisfaga, sea el chupete, el dedito o la punta de la sábana. Los odontólogos advienten que un chupeteo continuado y persistente, a la larga, puede deformar la dentadura.
Sin embargo, con los lactantes, no existe razón para preocuparse. Es muy probable que con el tiempo se cansen del dedo ( tal vez cuando les empiecen a salir las muelas). No hay que fomrzarles a que suelten el pulgar.
Fuente: Revista Ser Padres Edición Mayo 2010.


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